Si existe un artista polifacético, este es Pepe Yagües (Murcia, 1968). Su destreza alcanza la escultura, la pintura y el grabado. Los tiempos del arte de Yagües son tiempos convulsos y de constantes cambios, tiempos donde las nuevas formas de divulgar y crear arte pueden avasallar tanto al artista como al observador. Pese a ello, Pepe se muestra firme y de postura clara, y no parece haber pregunta que le incomode.
La temática de su obra es diversa y variopinta, pero en ella se observan constantes. Así, el amor por la mitología y el conocimiento que de ella hace gala el autor se refleja en obras como el Minotauro, la escultura clásica o el Caballo de Troya.
En 1985 inició sus estudios artísticos en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, luego continuó en la Facultad de Bellas Artes ‘Alonso Cano’ de Granada.
En el año 91 el Ministerio de Educación le concedió una beca para que ampliara sus estudios artísticos en el campo del grabado sobre madera.
En 1992 se licenció en la Facultad de Valencia en la especialidad de grabado y estampación y fue premiado en la Fundación Cañada Blanch de Valencia.


Pregunta. Ya en el año 1926, el reconocido escultor Mateo Hernández publicaba un artículo titulado “Sobre la decadencia de la escultura”. En este artículo, el autor reflexiona en torno a los cambios que se vivían en su época en la concepción de la escultura, así como de la decadencia de la técnica que cedía paso al modelaje. Hoy día no son pocos los que consideran que estas líneas siguen siendo de rabiosa actualidad. Dando un paso más allá, hay quien diría que, hoy en día, la escultura como manifestación artística ha perdido terreno frente a otras disciplinas como la fotografía o la pintura, ¿crees que esto es así? ¿Asistimos a una decadencia de la disciplina escultórica?

Respuesta.  Creo que la escultura no está en decadencia, lo que ocurre es que es mucho más difícil dedicarse a la escultura que a la pintura, ya que existen muchos menos coleccionistas de obras tridimensionales, por la necesidad de espacio que requieren y el hecho de que las viviendas en las ciudades no suelen tener metros cuadrados de sobra como para colocar esculturas.

P. Mateo Hernández llegó a decir, de forma clara, que más del 90% de los escultores que modelan no saben esculpir. ¿Crees que esto es así?, ¿o quizá tienes una visión más optimista al respecto?

R. Hay escultores que modelan que sí saben esculpir. En mi caso me encanta tallar de forma directa y también modelar, de hecho, hago más lo primero que lo segundo. Ahora los escultores que están más de moda, ni tallan, ni modelan, sino que diseñan esculturas para que otros las hagan, ocultando después, a la hora de firmar, a las personas que las han realizado. Y no estoy “plensando” en nadie en concreto…

P. La irrupción de las nuevas tecnologías y el auge de las redes sociales han cambiado, o puede que revolucionado, la forma de consumir arte. La accesibilidad a piezas de todo el mundo y la rapidez de los medios de difusión de las obras ha venido a crear una forma de consumir arte que antes no resultaba conocida. ¿Crees que esto puede afectar de una forma negativa a la valoración del trabajo del artista que ve como todo su esfuerzo o trabajo es consumido o devorado de forma veloz para eructar un tímido “like” o “me encanta” a través de una red social como Instagram o Facebook?

R. El arte lo consume quien lo adquiere. El que alguien le dé un like a una imagen de una obra de arte no lo convierte en consumidor, sino en mirón de arte. Las redes sociales forman parte de lo intangible… O sea, son lo más opuesto a lo que puede tocarse, como la escultura.

Pepe Yagües en su estudio | Fotografía de Toni López

P. La contemporaneidad de tus obras parece no estar reñida con la mitología y el mundo clásico, así vemos en tu trabajo ciertas figuras como el minotauro o el caballo de Troya. ¿Qué suponen para ti y para tu trabajo los mitos clásicos?

R. A mí algunos mitos clásicos me motivan mucho y me dan la energía necesaria que requiere llevar a cabo una obra. Y, además, con estas historias de casi hace 3 milenios resulta chocante darse cuenta de que siguen vigentes y de que la esencia humana es la misma.

P. Una de las grandes dificultades a las que se enfrenta un escultor es, sin lugar a duda, el material sobre el que trabaja y su calidad. Trabajar materiales tan diversos como el aluminio, la madera o la piedra no debe ser una tarea fácil de digerir, ni siquiera para un artista de tu trayectoria. ¿Cuál crees que es el material que mayor reto supone a la hora de emprender un nuevo proyecto escultórico?

R. Cuanto más dura es una madera o un metal, más esfuerzo se necesita para realizar con ellos una obra, pero el resultado es proporcionalmente igual de agradecido. Además de la perdurabilidad, que es algo a lo que muchos ya no dan importancia, y prueba de ello es el predominio de lo digital, de gran vigencia en el presente, pero de incierta duración con el paso de los siglos venideros.

Con estas historias de casi hace 3 milenios resulta chocante darse cuenta de que siguen vigentes y de que la esencia humana es la misma

P. Siguiendo con el enunciado anterior; cuando en tu mente comienza a titilar la idea de un nuevo trabajo, ¿lo hace directamente sobre un material concreto o primero nace la idea y luego se le busca el material apropiado?

R. A veces una idea pide un material y otras un material hace surgir una idea…

P. ¿De qué forma se compenetran en tu trabajo y trayectoria profesional los campos de la escultura, el grabado y la pintura? ¿Existe alguna especie de campo sinérgico entre ellos?

R. En las facultades de bellas artes se sigue cometiendo el error de enseñar las distintas técnicas y disciplinas de forma compartimentada. En mi caso llevo más de 30 años tendiendo puentes e interconectándolas, haciendo dibujobjetos, escultograbados, pictorelieves, escultodibujos

Pepe Yagües en su estudio | Fotografía de Toni López

P. Nos consta que el toro, concretamente el Minotauro, representa para ti un conglomerado de significados de gran viveza, tales como la lógica, la irracionalidad y el erotismo. Muchas de estas ideas ya formaban parte del significado que el toro pudo haber tenido en Creta, utilizado en multitud de rituales religiosos relacionados con la fuerza y la fertilidad juvenil. ¿Crees que ciertas ideas son consustanciales al hombre y quedan latentes en los temas que vemos representados en el arte? ¿O por el contrario dirías que lo que vemos a menudo son simples imitaciones de motivos clásicos, sin mayor trascendencia que la de recrear o actualizar la belleza pasada?

R. Para mí el Minotauro es una representación de la esencia humana con su lado racional y su parte irracional o instintiva. Y ya que cada cual asocie a lo humano o lo animal lo que crea oportuno. El Minotauro, además, es como una especie de mi alter ego donde, como decía Nietzsche, convergen lo apolíneo y lo dionisíaco…

P. En unas palabras para el diario La Opinión de Murcia, llegaste a decir: “Reivindico la feminidad en la filología clásica, me parecen muy motivadoras las historias que hay detrás”. ¿Crees que en los últimos años la escultura, y el arte en general, ha logrado desprenderse de ese halo de androcentrismo que poseía en la antigüedad?

R. En la Mitología Clásica, y también en el Antiguo Testamento, hay bastantes historias que muestran a la mujer empoderada. Creo que hay que reincidir mucho más en ellas, y en ello estoy, para intentar equilibrar el balance…

P. Cuéntanos algo que quieras, algo que desees compartir o decir directamente a nuestros lectores.

R. Creo que ya he contado bastante. Además, con los años se va dando cuenta uno de que es mejor hablar solo cuando te preguntan. Y de que el silencio está infravalorado…


Sitios oficiales del artista:
https://pepeyagues.wordpress.com/
https://www.instagram.com/pepe_yagues/