Desde que el hombre es hombre, el humano ha expresado a través de dibujos y formas modeladas sus emociones. Estas emociones a veces tan nobles y otras veces tan oscuras han permitido que si bien, a través de textos conozcamos la historia, a través de trazos conozcamos las emociones de las épocas que conforman esta historia.


Edad media

Desde el principio de los tiempos hubo tres temas que se han mantenido hasta la actualidad: el mundo que rodea al artista (paisajes, etc.), las deidades (dioses, religión) y la guerra. Esta violencia generada por la guerra ha generado en sí misma una inspiración en los artistas, como si de una emoción más se tratara, como una forma de documentar visualmente el lado más salvaje del hombre, que se origina en el mal y en la aniquilación contra sus congéneres. Y si no era una guerra contra otros hombres era contra el mal o el demonio, pero siempre estaba presente la guerra.

San Jorge y el Dragón (1502) | Vittore Carpaccio | Iglesia de San Giorgio degli Schiavoni, Venecia
Edad moderna

Pero si de un momento cumbre podemos hablar en la historia del arte sobre la guerra, ese es el Renacimiento. Un momento importante para el artista, que dejó de considerarse un artesano para ser considerados «gente creativa y con talento artístico» y además cronistas de su época. A partir de ese punto algunos artistas empezaron a vivir muy bien gracias a que sus pinturas estaban al servicio de los poderes fácticos. Estos artistas pintaban según la historia que querían contar quienes les pagaban, y estos utilizaban estas obras como una forma de propaganda a favor de algún poder. Tendencia que llegó para no marcharse nunca. Un ejemplo de esto son los cuadros pintados durante y sobre la invasión de américa llevada cabo por el imperio español.

Conquista de Tenoctitlán, México (s.XVII) | Autor desconocido
Época contemporánea

Pero tal vez uno de los mejores ejemplos sobre el arte en la guerra nos llega de la mano del artista Francisco de Goya, perteneciente al movimiento neoclásico, quien dejó para la historia dos de las más importantes expresiones artísticas de la historia de España. Goya expresó todas sus emociones hacía la invasión francesa perpetrada por Napoleón Bonaparte y la independencia española.

El dos de mayo de 1808. La carga de los mamelucos (1814) | Museo del Prado, Madrid | Francisco de Goya
Los fusilamientos del tres de mayo (1814) | Museo del Prado, Madrid | Francisco de Goya

Goya también pintó una serie de 82 grabados donde detalla el horror de la guerra de la independencia española y sus consecuencias.

La historia humana siempre ha estado plagada de acontecimientos violentos. Pero a partir del final de la Revolución Francesa el arte descansó durante un tiempo de tanta batalla y tanta guerra. En Francia concretamente, ese periodo de tranquilidad dio lugar al Impresionismo, quizá la época artística más pacífica y por lo tanto bella. Es cierto que en la época del Romanticismo se dio un respiro al artista, pero la mitificación del héroe o heroína guerrera o un pelotón de ellos seguía estando presente.                                    

Romanticismo 

La libertad guiando al pueblo (1830) | Eugène Delacroix | Museo del Louvre, París

Impresionismo

Mujer con sombrilla (1875) | Claude Monet | National Gallery of Art, Washington DC

La paz genera un arte más humano, abriendo las puertas a la inspiración generadora de belleza. Y si a la paz le añadimos la estabilidad económica, llegará el paroxismo de la inspiración artística más noble. Sin embargo, cuando se origina un conflicto, ya sea bélico, económico, revuelta social o todos juntos, inmediatamente el arte reacciona y se convierte en un espejo de la realidad.

Primera guerra mundial

La primera gran guerra estalló en 1914 y duró cuatro años, hasta 1918. Y en palabras del director artístico del Museo Thyssen-Bornesmiza: «Enseguida se mostró no como una empresa caballeresca ni como un sueño romántico, sino como la primera guerra mecanizada con rasgos más siniestros y devastadores que nunca».

Esta época hizo que los artistas se replantearan la idea de civilización. Esta sensación de fin del mundo condujo a dos nuevas corrientes artísticas: el Dadaísmo y el Surrealismo. Aunque antes de la guerra las vanguardias ya se hacían notar y empezaban a romper con lo tradicional, llegando a su punto álgido con el Cubismo creado por Pablo Picasso.

El surrealismo surgió como una revisión crítica por parte de ideología de izquierda, y por contra parte, en la derecha surgió un movimiento que abogaba por el retorno del orden

El Dadaísmo surgió como la replanteación total de la civilización, cuyos primeros representantes era desertores o pacifistas, y en él los artistas expresaron su rechazo ante todas las ideas preconcebidas, todas las ideologías, todas las técnicas, etc. De hecho, era tal el rechazo a toda la existencia del arte, la literatura y la poesía que el término ‘’dadaísmo’’ es una onomatopeya elegida al azar para dar nombre a esta nueva corriente artística, por que lo importante no era el nombre, lo importante era el espíritu.

Se diceque el poeta Tristán Tzara, principal representante del Dadaísmo, tomó un diccionario, lo puso encima de su escritorio y queriendo buscar una palabra abrió el diccionario en una página y buscó la palabra más rara y desconocida, y encontró “dadà”, que significa “caballo de batalla” en francés.

El surrealismo surgió como una revisión crítica por parte de ideología de izquierda, y por contra parte, en la derecha surgió un movimiento que abogaba por el retorno del orden, y este sería el inicio de las ideologías fascistas que provocarían la segunda gran guerra. Los principales representantes del surrealismo a nivel nacional fueron Salvador Dalí y Joan Miró.

Guerra Civil

En 1936 estallaba en España una de las guerras más crueles y sangrientas de la historia. Con más de 500 mil muertos y 140 mil desaparecidos. Y fueron muchos los artistas que expresaron rabia, impotencia e injusticia en sus cuadros. Entre los más famosos El Guernica de Pablo Picasso o el desaparecido mural de Joan Miró El campesino catalán en rebeldía. Y si de fotografía hablásemos, la imagen que pasó a la historia fue Muerte de un miliciano de Robert Capa.

Muerte de un miliciano (1936) | Robert Capa
Segunda guerra mundial

Las guerras traen muertes, y un sinfín de injusticias, sin embargo, hay algo peor que una guerra en la que un pueblo se divide y se levantan unos contra otros, lo peor es cuando un pueblo masacra a otro, con el fin de exterminar una determinada etnia, a sus ciudadanos, a su cultura y a su patrimonio.

Tras un periodo de espejismo de tranquilidad y felicidad en los años 20, se entró en un periodo de crisis a nivel mundial, Lo que muchos quisieron evitar al final sucedió, una segunda gran guerra estallaba en Europa y afectaba a todos los continentes. La guerra comenzaba con la invasión de Polonia, y aunque en ese momento no lo sabían, la Alemania Nazi tenía un plan, exterminar la cultura y el pueblo judío. Pero si algo sabían los alemanes es que una cultura no muere si muere su sociedad, muere si se destruye su historia.

Perpetraron un genocidio contra el pueblo judío y todas sus obras de arte. Desde un simple papel con un poema escrito hasta una obra maestra de pintura, todas fueron robadas con el fin de quemarlas y que el pueblo judío desapareciera.


¿Quieres saber un poco más sobre el arte de la segunda guerra mundial?  
En La Cueva del Misterio encontrarás un artículo en el que se trata a fondo el arte que los nazis robaron a los judíos.